¿Cómo se vestían ellas en los tiempos de la Revolución de Mayo? Breve repaso de la moda femenina en tiempos de la Revolución de Mayo

Según relatan los historiadores de la moda, en la época de la Revolución de Mayo las mujeres argentinas se vestían de acuerdo a los lineamientos españoles, que claramente regían las costumbres culturales (además de las políticas y sociales).

Una característica de la vestimenta de la época en el virreinato del Río de la Plata era la homogeneidad de prendas entre las clases sociales, sólo diferenciadas en la calidad de los géneros  y en el uso de determinados accesorios.

Tal como lo relata Susana Sauquin en su libro “Historia de la  moda argentina” (1) el traje típico de la mujer de la época era una falda larga y ancha, colocada sobre una enagua que, de acuerdo a la clase social, estaba confeccionada en lienzo blanco o adornada con mucha puntilla y un jubón que se ajustaba a la cintura y que caía 10cm sobre las caderas, colocados sobre una camisa de lino con encajes o un corpiño o chaleco. Un atuendo representativo de la época en España y en el río de la Plata puede observarse en el cuadro “La maja vestida” de Francisco de Goya, obra realzada entre los años 1800 y 1808.

Eran notorias las diferencias de clase si hablamos de los elementos utilizados para cubrirse la cabeza al salir a la calle. Las mujeres más humildes usaban el rebozo, una pieza de género de forma cuadrada confeccionada en bayeta, de tonos claros en su mayoría, que cubría la cabeza y los hombros, dejando sólo una parte de la cara al descubierto. Las mujeres de clase social alta llevaban las mantillas, de estilo andaluz, que consistían en piezas de seda de forma triangular, de 1,5mts de largo por 0,5mts de ancho aproximado, las cuales terminaban con una borla en cada extremo. Se llevaban sobre la cabeza y por detrás del pecho, solían colocarse sobre las imponentes peinetas y para sujetarlas se lo hacía con una mano por debajo del mentón o con el extremo del abanico, el cual era otro de los complementos indispensables de la época.

En los trajes de salida, la influencia del estilo francés era más notoria. El jubón era reemplazado por una casaca, generalmente de terciopelo, que ceñía completamente el busto, que se ataba o abotonaba en la parte delantera y terminaba en una gran cantidad de puntas, adornadas con perlas, que caían sobre la falda.

Los zapatos eran muy caros y no era raro que la gente del pueblo anduviese descalza. Mariquita Sánchez de Thompson cuenta que “los ricos daban los zapatos usados a los pobres y éstos no se los podían calzar y entraban lo que podían del pie y arrastraban lo demás. La gente pobre andaba muy mal vestida (…)” (2).

La revolución industrial (que implicó disponibilidad de tejidos de algodón en el río de la Plata), el libre cambio sostenido con posterioridad a la revolución de mayo que facilitó la introducción y difusión de los tejidos ingleses y la influencia cultural francesa en las formas de vestir, en especial en las mujeres de clase alta, llevaron a que se imponga la moda estilo imperio. Desaparecido el miriñaque, que ensanchaba las caderas, se eligió destacar el busto con este estilo. Los vestidos con corte imperio eran de talle alto, con el corte marcado justo por debajo del pecho, muy escotados, con mangas cortas arrugadas y recogidas o largas y estrechas y con falda recta y suelta.

Con respecto al peinado, las mujeres de la época recogían todo el pelo con una tiara y usaban algún bucle con aspecto al descuido que aparecía por el costado.

Para resumir, antes de la Revolución de Mayo la moda estaba determinada por los mandatos españoles, pero con los cambios sociales, económicos y culturales promovidos por la revolución, las influencias inglesas y francesas se destacaron, sin desparecer por completo el estilo español.

 Glosario

  • Jubón: prenda rígida que cubría desde los hombros hasta la cintura, con o sin mangas, que estuvo en boga en España en los siglos XV al XVII
  • Rebozo: prenda de vestir femenina usada en México, Centroamérica y algunas zonas de Sur América, de forma rectangular y de una sola pieza, de 1.5 hasta hasta 3m de longitud y que pueden ser hechos de algodón, lana, seda o articela. Pueden ser usados como bufandas o a manera de chales
  • Bayeta: tela de lana basta, poco tupida y con algo de pelo

 Fuentes

  1. Saulquin, Susana. Historia de la moda argentina: del miriñaque al diseño de autor. 1º Edición. Buenos Aires: Emece, 2011
  2. Redacción NoticiasNet. https://www.noticiasnet.com.ar/55-recreo/47732-la-moda-durante-la-revolucion-de-mayo-de-1810

Foto destacada: Iglesia de Santo Domingo, Emeric Essex Vidal / Foto: Wikipedia Commons