Muchos más de los que caben en el armario De cómo la cuarentena me demostró mi conducta "shoeaholic"

Como les habrá ocurrido a muchas de Uds., la cuarentena fue (…es) una especial oportunidad para poner en orden el placard, tarea largamente rezagada, siempre con la excusa de falta de tiempo mediante.

Pero con gran sorpresa descubrí (aunque lo intuía, pero no había tomado consciencia de la gravedad del tema), que soy una shoeaholic. Un/a shoesaholic es aquella persona que colecta pares de zapatos hasta tener ¡muchos más de los que puede ponerse en su vida!. ¿Cómo llegaron ahí tantos zapatos?. Son más de 80 pares!. No fui capaz de hacerlos caber a todos en la foto, pero la foto es lo menos importante. … No tengo la consciencia necesaria para reconocer cuándo fue el momento en que fui víctima de la invasión tacón, ni por qué me dejé invadir tan gustosa y plácidamente.

Existen muchas explicaciones para este comportamiento compulsivo de algunas de nosotras (yo creo que más de una que está leyendo estas líneas se siente identificada conmigo…): nos encanta sentir por primera vez la sensación de calzarlos, nos encanta sorprender con un zapato glamoroso o vanguardista o simplemente de diseño original, nos encanta que nos elogien los zapatos, nos encanta poder tener esos modelos parecidos a los de nuestras celebrities preferidas, nos encanta comprarlos cuando nos sentimos bajoneadas, nos encanta estrenar ante eventos especiales, nos encanta jugar a cambiar nuestro estilo, nos encanta, nos encanta, nos encanta…

Y tan común es la fascinación por los zapatos, que hasta existen muchas frases célebres de célebres personas que hablan de ellos:

«Odiaría que alguien mirase mis zapatos y dijera: ¡Oh dios mío! ¡Parecen tan cómodos!”: Christian Louboutin

«La vida es corta, tus tacones no deberían serlo«: Brian Atwood

«Los hombres me dicen que salvo sus matrimonios. Les cuesta una fortuna en zapatos, pero es más barato que un divorcio«: Manolo Blahnik

«Tú puedes no preocuparte demasiado de la elección de tus zapatos. Muchas mujeres piensan que no son importantes, pero la prueba real de la elegancia de una mujer es qué hay en sus pies«: Christian Dior

«De media una mujer se enamora siete veces al año, solo que seis de ellas es de unos zapatos«: Kenneth Cole

¿Te preguntaste alguna vez cuántos pares de zapatos deberíamos tener las mujeres?. Parece que deberían ser al menos 5, de acuerdo al documental del año 2011 «God save my shoes», donde se expresa que ése es el número mínimo para que una mujer sea merecedora de pertenecer al género femenino. Pero por supuesto que es un número arbitrario y si te place vivir tu vida en zapas y tenés sólo un par o dos, no serás menos mujer por eso….

Muches estilistes nos han aconsejado acerca de cuáles serían los zapatos básicos de nuestro guardarropas. Los que yo aconsejo (demostrando lo banal e innecesario de mi ejército de tacones) y, dependiendo en gran parte de tu estilo, de tu edad y de la actividad a la que te dediques, son: stilettos negros o nude clásicos (atemporales y salvadores), zuecos (ideales para la media estación), botas cortas (botines) de tacón no muy fino, botas altas (de tacón bajo o intermedio), mules o balerinas (ideales para estar en casa o para un look casual urbano), sandalias para el verano (con tacón intermedio para llevarlas todo el día) y zapatillas blancas («todoterreno»).

Pero más allá de los comentarios un tanto superficiales, la situación merece un análisis más profundo y menos fashionista. En épocas de crisis económicas (como la que Argentina viene padeciendo y seguramente la pandemia acrecentará), a pesar de estar rodeados de rebajas más que apetecibles en los distintos rubros de la moda, pensaré a consciencia antes de sumar un nuevo par de zapatos a la legión ya existente. Por otra parte, desde hace ya un par de años somos testigos del desarrollo de un nuevo sistema de «circulación» de prendas y zapatos, que se conoce como «moda circular», sistema que promueve la larga vida de las prendas haciendo que circulen entre diferentes usuarios tanto en formato reciclado o reinventado como en sistemas de alquiler. Esta última es una excelente opción, sobre todo para aquellos zapatos que sólo usé una vez (¡e incluso para algunos que compré pero nunca les dí la oportunidad de mostrarse al mundo!).

Si te sentiste identificada conmigo, te invito a que hagas tu propio análisis y que me escribas para contarme tu experiencia.

Buena semana!.